Opinión

Por: Cristina Plazas

Todos los años nos sorprendemos e indignamos con lo que sucede en la instalación del Congreso, especialmente con la elección de las mesas directivas. Desafortunadamente este 20 de julio no fue la excepción; volvimos a presenciar el funesto resultado de los acuerdos clientelistas, de los cuales, incluso fueron parte algunos de los partidos de oposición que conforman el Pacto Histórico, eligiendo a congresistas de dudosa reputación en la presidencia de Senado y Cámara.

Pero la indignación no se remite solo a este hecho. También tuvimos que soportar las imágenes de los congresistas del Pacto Histórico y unos cuantos Verdes con cascos representando al grupo de la Primera Línea pese a que en las últimas semanas las autoridades han logrado la captura de varios de los integrantes de esta organización que están relacionados con delitos como destrozos, retenciones ilegales y hasta torturas. En el Valle, por ejemplo, fueron capturados unos que estarían involucradas en el secuestro y tortura de varios miembros del Esmad. Lo más insólito es que mientras el senador Gustavo Bolívar y sus secuaces representaban con orgullo a estos vándalos, en varias localidades de Bogotá estaban haciendo desmanes.

Y esto me lleva a hablar de lo que está pasando con este grupo en Bogotá y del doble discurso que tiene la alcaldía frente a ellos. Ante los medios condenan los actos vandálicos, pero al interior, son apoyados por el secretario de gobierno, Luis Ernesto Gómez. O, ¿cómo se explica que el funcionario les haya entregado un predio del acueducto donde realizaban entrenamiento de combate con palos, bolillos, machetes, piedras y hasta bombas molotov? ¿Cómo entender que el secretario les haya dotado de tanques de agua, baños, comida y asistencia médica? ¿Cómo se explica que haya permitido la tala de árboles para las fogatas? ¿Cómo entender que haya permitido que el predio se convirtiera en una olla?

Lo más preocupante es que RTVC emitió un reportaje el 15 de julio evidenciando cómo se estaban entrenando para el 20 de julio y solo hasta el 21 fue desalojado el lote. Alarma también que, en varias entrevistas concedidas por el secretario, nunca se condenaron los hechos e insistió en las ayudas que la alcaldía ofrece.

Son varios los concejales, como Lucía Bastidas y Humberto Amín, que han denunciado desde hace meses la complacencia de la alcaldía con este grupo; y la zozobra, angustia y desesperación de los vecinos.

Va a ser muy difícil que la ciudad recupere su norte en materia de seguridad si el secretario de gobierno continúa torpedeando la tarea de la policía y de la secretaría de seguridad.

¿Será que algún día podremos volver a cantar victoria el 20 de julio?

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Nicolas Espinosa Estevez

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