Editorial. Opinión. Agosto 1/21.

Definitivamente los deportistas son un ejemplo de la actitud que se debe tener frente a la vida y prueba de ello lo hemos visto en las declaraciones que entregan a los medios de comunicación una vez terminan su presentación bien sea que obtengan o no la medalla en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

La mayoría de ellos llega a los Juegos producto de un triunfo en las etapas clasificatorias, así que el sólo hecho de hacer presencia en estas justas ya le hace merecedor a ser considerado como un ganador. No obstante a veces su competición en los Juegos los deja eliminados en las primeras etapas, con diploma o con medalla de oro, plata o bronce.

Y el ejemplo de los deportistas hacia el resto de las personas va en que para estar en unos Juegos Olímpicos deben pagar un precio, perseverar, tener disciplina, ser constantes, hacer sacrificios, dejar de hacer cosas que para algunos es normal, no pueden comer de todo, y tener una buena nutrición.

Mariana Pajón quien tiene dos medallas de oro en Juegos Olímpicos consecutivos, sorprendió con su declaración al decir que esta presea de plata que obtuvo en esta oportunidad vale oro y esa actitud es un ejemplo porque siempre debemos dar gracias en todo como lo dicen las Sagradas Escrituras en 1 Tesalonicenses 5:18 “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.

Lo de Mariana es muy meritorio porque venía de una lesión, de estar enferma, y su potencia como ella misma lo dijo se ha visto afectada; así las condiciones no siempre son las mismas, pero sin importar, luchó y dio lo mejor y todos vimos como su segundo lugar fue por una fracción muy pequeña, dando ejemplo de estar por encima de las dificultades y dejarlo todo en la pista.

De igual forma ocurrió con Carlos Alberto Ramírez quien fue bronce en Río y ahora repitió tercer lugar en Tokio en BMX. Dijo que estuvo a punto de retirarse, también pasó por una lesión unos días antes de las justas, pero las ganas y la convicción de querer estar bien, lo dejaron en línea de meta con una nueva medalla para Colombia.

La dupla de Robert Farah y Juan Sebastián Cabal que venía ganando en diferentes grand slam y donde quiera que se presentaban, no tuvieron la misma suerte en Tokio y tras perder dijeron que se iban con su mente tranquila porque jugaron muy bien y dieron lo mejor de sí. Los tenistas también previo a estos Olímpicos enfrentaron dificultades pero con dedicación lograron sobreponerse a las mismas.

Así las cosas, la vida es como el deporte, se puede sufrir en el proceso de preparación, exige disciplina, se tiene días buenos y malos, pero al final la conciencia está tranquila porque se cumplió el plan de trabajo y se dio lo mejor.  Y es que así lo dice claramente la Biblia en el Salmo 126:5-6 “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”.

Lo mejor de todo es escuchar a estos atletas, independiente del resultado, decir que quieren seguir luchando para mejorar, y de paso dan muestra que hay gratitud en sus palabras para todas las personas, incluida la familia, que los apoyaron en el proceso.  Esa actitud de dar gracias nos hace falta en todo tiempo. Nunca es tarde para ser agradecidos con quienes nos rodean y sobre todo con el Todopoderoso, dador de la vida y los recursos.

Hasta aquí mi columna de opinión de esta semana.  El señor les bendiga rica y abundantemente.

Por John Didier Rodríguez Marín

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