Editorial de esta semana para Al Día Noticias.  Agosto 29/21

                                                                             Por: John Didier Rodríguez Marín

A veces creemos que con todo lo que ha pasado en materia de orden pública y de inseguridad ya es poco lo que nos puede llegar a sorprender, pero no es así, porque cada día ocurren cosas de no te lo puedo creer.

La delincuencia en nuestro país llegó a niveles impensados. Antes, el delincuente sacaba un arma de fuego o blanca para intimidar y lograr su objetivo, pero ahora el accionar de la delincuencia cambió porque primero llegan y agreden a la víctima y luego si miran que tiene para despojarla.

Se han venido presentando estos casos con alguna frecuencia de tal manera que en varios barrios de Bogotá y las grandes ciudades capitales del país no se puede salir después de las nueve de la noche y más si el sector no tiene una buena iluminación porque seguro será víctima de los criminales.

Las autoridades y los gobernantes en vez de mejorar en su lucha contra la delincuencia, la realidad lo que muestra, es que los agentes del mal están ganando la batalla. Se queda uno sin saber que va a pasar con nuestra sociedad porque muchas veces los delincuentes son capturados pero más se demoran en ponerlos a disposición de la justicia que el juez o el fiscal en dejarlos en libertad.

Da miedo salir a la calle, así como lo expresan las Sagradas Escrituras en el salmo 55:5 “Temor y temblor vinieron sobre mí, Y terror me ha cubierto”. Son innumerables los casos que nos reportan diariamente los medios de comunicación, no solo de atracos sino de homicidios por robar una bicicleta, un celular, un bolso, o cualquier cosa que lleve el ciudadano.

Así las cosas, anhela uno una sociedad donde exista el respeto por la vida, por lo ajeno, así como nos cuentan que son otros países como Dinamarca, Suiza, Japón donde acabaron de realizarse los Juegos Olímpicos. Dan ganas de salir corriendo como lo dice el Salmo 55:6-7  “Y dije: !!Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría.  Ciertamente huiría lejos; Moraría en el desierto”.

Es urgente que los padres enseñen a sus hijos los principios de Dios, los mandamientos, el civismo. Esta semana en Cali un grupo de 20 motociclistas perpetró un atraco masivo a una caravana fúnebre y se pasearon de un lugar a otro, intimidando y robando a plena luz del día, en sitios de alto tráfico, a cuatro cuadras de una estación de policía, de manera que nada los hace detener para cometer su propósito.

No será suficiente con aumentar el pie de fuerza, poner cámaras con reconocimiento facial porque esta especie de bandas de forajidos, parecen como langostas, donde no se nota el esfuerzo que hacen las autoridades para desarticularlas porque salen nuevos grupos. Hay que trabajar en cultura ciudadana, en inculcar principios de Dios, en formar desde los hogares ciudadanos de bien.

A veces creemos que las películas superan la realidad, pero no es así. Es la realidad de donde se nutren. Sólo queda recordar pasajes bíblicos que señalan el camino correcto como lo dice Deuteronomio 5:29 “!!Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!”

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