Editorial. Opinión.

Por: John Didier Rodríguez Marín

En estos momentos en Colombia se están cocinando más de 30 pre candidaturas a la presidencia de la República, la mayoría de ellas bajo la estrategia de recoger firmas en las calles y no bajo la sombra de los partidos tradicionales, en virtud al desprestigio de los mismos y el cansancio de los ciudadanos hacia la clase política.

Los últimos meses han sido difíciles para Colombia porque ha mostrado una serie de manifestaciones y movilizaciones donde los ciudadanos han expresado y evidenciado su malestar por la manera como los dirigentes han administrado por años el país, y con eso en mente, uno creería que la gente no quiere votar en esta oportunidad, pero claramente esa no es la solución.

Y contradictoriamente a lo anterior, hay cosecha de candidatos  y quizás por eso están casi en su mayoría por fuera de los partidos tradicionales  y es donde Colombia no se puede equivocar porque, nos guste o no, la democracia es un mejor camino que una dictadura.

Alguien decía que es mejor un gobierno democrático y corrupto que una dictadura donde no hay opciones para salir adelante y conseguir casa, carro y beca, como lo evidencian ejemplos de países donde sus ciudadanos no sólo no quieren estar en sus territorios sino que los dejan sometidos a las políticas de hambre y pobreza del régimen como Cuba.

También, dicen que Venezuela cansada de la corrupción de la clase política, le dio la oportunidad a alguien diferente de los grupos tradicionales para de esa manera castigar a los partidos de siempre y justo ahí fue cuando llegó el Chavismo, que todos sabemos, fue el principio del fin de un país próspero.

No votar en las próximas elecciones, es el peor error que un ciudadano puede cometer porque facilitará que quienes compran votos lleguen con mayor facilidad y que los populistas y culebreros que enredan a los incautos que creen en los discursos demagógicos, puedan acceder de manera fácil al poder.

Para salir de esta crisis en la que está Colombia como Estado, el primer paso, es que cada persona adquiera un compromiso de no vender el voto, sino de participar por convicciones, de evaluar cada hoja de vida y ver que antecedentes tiene cada candidato y si tiene algo de experiencia que demuestre que sabe o por el contrario, es pura carreta la que ha venido ofreciendo.

Mejor dicho, se trata de aplicar el pasaje bíblico de Mateo 7:16-17 que nos dice: “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?. Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.”

También es oportuno decir que por estos días hay demasiada mala propaganda de unos candidatos hacia otros, las noticias mentirosas, es por eso que no se puede creer en todo los que nos llega por redes sociales, sino que debo tomarme el tiempo para investigar si lo que se dice es cierto o es mentira.

Infortunadamente ha hecho carrera que algunos políticos firmen en mármol en campaña y cuando ya están en el puesto de poder se les olvida todo lo que decían antes e incluso dejan comprar su conciencia para avalar propuestas que afectan seriamente a la familia no sólo en su presupuesto económico sino en su estabilidad.

Siempre es bueno poner en las manos del Todopoderoso nuestras decisiones como lo reconoce el Salmo 16:7 que nos expresa “Bendeciré al SEÑOR que me aconseja; en verdad, en las noches mi corazón me instruye”.

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