Editorial de esta semana para Al Día Noticias.            Octubre 24/21

John Didier Rodríguez Marín, Director Al Día Noticias

Opinión.                                                                

Una de las malas costumbres que tenemos los seres humanos es postergar momentos porque creemos que es posible realizarlos más adelante y esta pandemia nos ha demostrado que lo que no hagamos hoy, muy posiblemente mañana no lo podamos hacer.

Por eso, el momento de perdonar, de amar, de reconciliarnos, de pagar, viajar, adelantar estudios, compartir un café, dar un abrazo, un beso, emprender un negocio, empezar una dieta, hacer un estudio, casarse, tener un hijo, o iniciar un proyecto, entre otras cosas, es ahora y no el próximo año.

Nadie es eterno en el mundo, como dice una canción popular, por eso deberíamos vivir, livianos de carga, sin resentimientos, como son los niños, que perdonan rápido y siguen su vida con sus amigos como si no hubiera pasado nada. Tal cual lo dicen las Sagradas Escrituras en Mateo 18:3 “y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”.

En esta pandemia hemos visto partir a muchos seres queridos, conocidos, amigos que un día vimos gozando de muy buena salud pero que de un momento a otro no tuvieron tiempo de reconciliarse con sus seres queridos y lo más delicado, no tuvieron tiempo de pedirle perdón al Creador por sus errores y equivocaciones.

Otra de las enseñanzas que nos deja esta prueba que nos ha puesto la vida, es que cada día trae su propio afán, lo importante hoy más que nunca, es el hoy, porque el ayer ya pasó y el mañana aún no existe. Así lo expresa la Palabra de Dios en Mateo 6:34 “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”.

Es por eso que muchas veces dejamos de disfrutar la vida, la familia, preocupados por lo que aún no ha ocurrido, o quizás no salimos de un dolor del pasado, que nos impide disfrutar lo que somos y poseemos. Es necesario perdonar hoy, justo como lo expresa el Señor en Efesios 4:32 “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.

Y ese es uno de los secretos para vivir la prosperidad, experimentar paz, la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento.  Dejar de lado las ofensas, no darle espacio al orgullo que es responsable cuando yo asumo una actitud arrogante que me impide ver las cosas de manera más sencilla y menos complicada.

Siempre creemos que el tiempo o las distancias se encargará de borrar mis faltas o las de los demás, pero eso no es tan cierto, porque mientras yo no doblegue mi ego será muy difícil dar el primer paso para pedir perdón o concederlo y así poder disfrutar cada lugar, cada persona y cada situación.

Es increíble, pero hoy más que nunca es necesario llenarnos del amor Dios para ver si así dejamos de ver tanta confrontación, riñas, discrepancias, exasperación, irritabilidad y odios, todo lo contrario a la convivencia en armonía que es el propósito del Creador para el hombre.

 Por: John Didier Rodríguez Marín

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