En Abril celebramos el día y el mes del niño. El día de la niñez y su recreación fue promulgado por el Congreso de la República en el año 2001, con el fin de proteger y cuidar a la niñez del país y garantizarle sus derechos.


Asimismo hace poco el Congreso aprobó otra ley donde busca acabar con el castigo a los niños, una iniciativa que para algunos expertos era innecesaria porque el maltrato a los niños está tipificado para ser sancionado por las leyes colombianas.


Seguramente el poder legislativo piensa que con aprobar estas iniciativas se va a mejorar el trato a los niños pero considero que es una estrategia equivocada porque el problema es mucho más profundo como para con una ley sanar el agudo conflicto por el que atraviesa una sociedad que maltrata a los menores.


“El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices” dijo Oscar Wilde, mientras que Albert Einstein manifestó que “La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices”. Y así podríamos llenar cientos de hojas con la teorización que ilustres hombres han hecho sobre el trato a los niños y como lograr una óptima educación.


Lo cierto es que la palabra de Dios habla de algo que es clave para tener excelentes seres humanos y es el Amor. Sobre este atributo dice el Señor en Corintios 13:1 “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe”.


No podemos dar de lo que no tenemos, es por eso que muy a pesar de todas las leyes que se puedan tramitar y aprobar, mientras en el corazón del hombre no esté la semilla del amor será difícil que el ser humano trate con amor a los niños y a las demás personas.


Por eso en ese mismo pasaje de Corintios 13:2 las Escrituras nos señalan “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy”.


“De lo que tengo te doy” dijo Pedro al momento de entrar al templo cuando fue llamada su atención por un mendigo y en consecuencia el apóstol procedió a darle oración.


Los adultos sin amor maltratan a los niños y a las demás personas. Seguramente hacen parte de una cadena de concebir sin amor, sin desear. Además, cuando desde el vientre una criatura es rechazada porque la noticia no la esperaba, o “llegó en mal momento”, de ahí en adelante empieza toda una serie de “Ausencia de amor” llamada Rechazo. Toda esa información la recibe el ser que se empieza a formar, afectando su desarrollo personal.


Muchas veces creemos que con aportar en casa lo que se necesita materialmente, estamos dando lo más importante para el funcionamiento del hogar. Antes que creer que dando cosas estamos queriendo, debemos dar primero amor, compartir, tratar con respeto y buenas maneras a los demás. Así lo refleja la Biblia cuando dice en Corintios 13:3 “Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve”.


Dios es Amor. Por Amor entregó a su Hijo Jesucristo para lograr la reconciliación con el hombre. El todopoderoso siempre está con los brazos abiertos esperándonos porque Él nos ama, dice su Palabra. Es difícil entender y aceptar que Dios nos ama pero a la luz de este versículo de Corintios 13:4-7 puedo comprenderlo cuando dice que “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”

Por: John Didier Rodríguez Marín

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Nicolas Espinosa Estevez

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